Durante las últimas décadas el flujo de inmigrantes indocumentados llegados a Canarias se ha disparado.
Prueba de ello es que tan sólo durante el año 1999 organismos como Cruz Roja o la Comisión Española de Ayuda al Refugiado atendieron a 481 y 254 personas, respectivamente, procedentes de 58 y 59 países diferentes. Las entradas clandestinas de magrebíes y subsaharianos por las costas de Lanzarote y Fuerteventura constituyen un pálido reflejo de las que se efectúan a través de nuestros puertos y aeropuertos. El Cabildo Insular de Fuerteventura detectó la presencia de 1.306 y 2.576 falsos turistas marroquíes que entraron en la isla durante los años 1998 y 1999 y que ellos sólo suponen el 6,16 por ciento de los majoreros. La diversidad de sistemas empleados para acceder clandestinamente a territorio nacional ponen de manifiesto una eficacia extraordinaria. En 1999 un total de 3.708 irregulares originarios de 109 países solicitaron en la Delegación del Gobierno en Canarias permiso de residencia.
Si estos últimos datos suponen ya un notable salto cuantitativo, durante el año 2000 vamos a asistir a un auténtico desbordamiento por cuanto que se presentaron nada menos que 14.021 instancias pidiendo acogerse a los beneficios regulatorios determinados en la Ley 4/2000, de las cuales fueron desestimadas unas cinco mil aproximadamente. Nunca sabremos con exactitud a cuánto asciende realmente el número de inmigrantes irregulares por cuanto que son numerosos los que desconfían de estas medidas o de los que pueden ver amenazado su status en la economía sumergida si acceden a la regularización.
La mayoría de los indocumentados (58,31 por ciento) procedía de África, especialmente de Marruecos, seguido a mucha distancia por los originarios de diferentes repúblicas iberoamericanas (25,51 por ciento). Con porcentajes más reducidos se encontraban los subgrupos llegados de Asia (8,42 por ciento) y Europa (6,84 por ciento), siendo mínima la representación de los ciudadanos procedentes de Oceanía. Canarias es la única región africana desarrollada con una renta media per cápita de 14.000 dólares anuales lo que unido a su situación geográfica, vínculos históricos y relaciones de vecindad, explican en parte la razón de las crecientes llegadas inmigratorias procedentes de países pobres de África, Latinoamérica y Asia.


